A veces te escucho. No me riñas más, ya sé que esas malas costumbres cotidianas tengo que abandonarlas,pero me cuesta tanto...
tú eres guía de mi ceguera por el camino.
...y te siento, siento que me bofeteas cuando mis pensamientos pronuncian lo impuro en mi bienestar...
Pero también te escucho susurrar cada noche, cuando solo la luna me mira y el viento baila con las cortinas de mi habitación. Me calmas, me abrazas con tus palabras de consuelo.
Mas siento. Te siento tan cerca. Ojalá estos muros de acero se derritieran, ¿verdad?
Sé que falta poco. Me lo dijistes anoche. Yo soñaba.
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